El procesamiento del grano y la elaboración de aceite aparecen como oportunidades para ampliar el negocio exportador. El desafío combina productividad, calidad e industrialización, con una cadena que también sostiene los ingresos de pequeños productores.
El sésamo paraguayo tiene una oportunidad de crecimiento que va más allá de aumentar la cosecha: desarrollar productos con mayor elaboración para los mercados internacionales. El descortezado del grano y la producción de aceite forman parte de ese horizonte, que puede abrir espacio para nuevas inversiones y actividades industriales.
Según el boletín de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), Gilberto Ozorio, presidente de la Cámara Paraguaya de Productores y Exportadores de Sésamo (Capexse), identifica la industrialización como uno de los caminos para fortalecer al sector. La propuesta apunta a ampliar la oferta exportable y aprovechar la calidad del producto nacional.
Una base comercial para dar el siguiente paso
El sector mantiene entre 35 y 40 mercados habituales, de acuerdo con lo señalado por Ozorio. Esa presencia internacional constituye una base para explorar nuevas oportunidades, aunque exige sostener la calidad y la inocuidad frente a la competencia de productores de África, India y Centroamérica.
El crecimiento de las exportaciones de sésamo descortezado muestra una vía de transformación que ya tiene desarrollo. Este proceso permite atender segmentos específicos del mercado y responder a compradores con mayores exigencias.
El siguiente paso que plantea el dirigente es avanzar en la elaboración de aceite de sésamo para exportación. Se trata de un objetivo para el sector, cuya concreción requerirá evaluar inversiones, costos de procesamiento y demanda comercial.
Industrializar exige más que maquinaria
Para convertir esa posibilidad en un negocio sostenible, será necesario conectar la producción agrícola con la capacidad de procesamiento y los requerimientos de los compradores.
Desde una perspectiva empresarial, agregar valor implica asegurar un abastecimiento confiable, mantener estándares de calidad y contar con una operación capaz de cumplir plazos y especificaciones. La transformación del producto puede abrir nuevas fuentes de ingresos, pero su rentabilidad dependerá de los costos y de las condiciones de venta.
Allí aparece una agenda de oportunidades para empresas procesadoras, proveedores de equipos, servicios técnicos, logística y financiamiento. El desarrollo de esa cadena podría ampliar la actividad económica vinculada al cultivo.
Productividad y mecanización
Para la nueva campaña, Ozorio señaló expectativas de rendimientos de entre 500 y 700 kilogramos por hectárea. También destacó el potencial de crecimiento del sésamo mecanizado, particularmente en el Chaco.
La mecanización aparece como una herramienta para mejorar la productividad y reducir costos. Sin embargo, el sector también enfrenta desafíos asociados a los precios internacionales y al comportamiento del tipo de cambio, factores que influyen en los resultados de productores y exportadores.
Por ello, el avance industrial debe acompañarse de mejoras en el campo y de información que permita planificar la campaña y las decisiones comerciales.
Una oportunidad con impacto en las familias rurales
El sésamo mantiene una fuerte participación de pequeños productores y representa una fuente importante de ingresos para numerosas familias rurales.
Esa característica vuelve relevante el vínculo entre productores, exportadores y futuras iniciativas industriales. Una mayor demanda de productos procesados podría generar oportunidades para la cadena, siempre que exista una articulación comercial que permita a los agricultores participar de su desarrollo.
Para Paraguay, el desafío consiste en construir sobre una fortaleza existente: un producto reconocido por su calidad y con presencia en mercados internacionales. El próximo salto puede surgir de transformar esa base agrícola en una oferta con mayor elaboración.
Fuente: Unión de Gremios de la Producción (UGP), boletín fechado el 9 de octubre de 2026, con declaraciones de Gilberto Ozorio, presidente de Capexse.



