Ciudad del Este: el negocio del reciclaje

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Cajas de cartón, papel, plásticos y otros materiales acompañan el movimiento comercial del centro. Su recuperación alimenta una cadena que conecta a recicladores, centros de acopio e industrias, con oportunidades para generar más valor en Alto Paraná.

El movimiento comercial de Ciudad del Este tiene una cara que suele quedar detrás de las vidrieras: los residuos que deja el ingreso y la venta de mercaderías. Cajas, separadores de cartón, envoltorios y películas plásticas cumplen su función y pasan a ocupar espacio en locales, depósitos y lugares de recolección.

Ese flujo cotidiano plantea un desafío de organización y limpieza. También representa una fuente de materiales aprovechables. Después de desembalar un producto, comienza otro recorrido: el de quienes recuperan, clasifican, compran y transportan los embalajes para devolverlos al circuito productivo.

Mirar esa actividad desde una perspectiva empresarial permite reconocer el trabajo que sostiene y preguntarse cuánto más podría desarrollarse.

El cartón conecta al comercio con la industria

Las cajas son una de las expresiones más visibles de los residuos comerciales. Una vez vacías, conservan valor si llegan en condiciones adecuadas a quienes pueden aprovecharlas.

Para los comercios, su retiro permite liberar espacio. Para los recolectores y compradores, representan una fuente de ingresos. Para la industria, pueden convertirse en materia prima.

Esta conexión tiene historia en la región. Yaguarete Reciclaje, cuya razón social es Recicladora del Este S.A., señala que nació en Ciudad del Este en 2004 para captar papeles y cartones en desuso destinados al reciclaje y la producción de nuevos cartones. La empresa integra una cadena que vincula recuperación de materiales, fabricación de papel y producción de embalajes.

El caso muestra que detrás de una caja descartada existe un recorrido económico. La oportunidad para Alto Paraná consiste en recuperar mejor esos materiales y conocer cuánto valor puede agregarse dentro de la región.

Separar mejor para aprovechar más

La concentración de comercios del microcentro ofrece un punto de partida para estudiar sistemas coordinados de recuperación.

Separar el cartón de otros residuos, mantenerlo protegido y acordar horarios de retiro son medidas que podrían facilitar su aprovechamiento y reducir la acumulación de embalajes. Su implementación requiere considerar el espacio de cada establecimiento, la frecuencia de recolección y la capacidad de quienes reciben el material.

Administradores de galerías, comerciantes, recicladores, empresas de acopio y Municipalidad tienen un papel en esa organización. Un sistema viable necesita contemplar tanto las necesidades del comercio como las condiciones de trabajo de quienes recuperan los residuos.

El negocio también incluye plásticos y metales

La actividad se extiende a otros materiales. Los distintos tipos de plástico requieren clasificación y compradores capaces de aprovecharlos según sus características.

En Ciudad del Este existen antecedentes documentados de proyectos para su procesamiento. Un relatorio ambiental de 2025 de Compañía Recicladora S.A. —CORESA— describe procesos de clasificación, trituración, lavado y transformación de plásticos en pellets: pequeños gránulos utilizados como materia prima industrial.

El documento también contempla metales, papel, cartón y otras categorías de residuos. Su alcance debe distinguirse de la operación actual de cada línea, cuya capacidad requiere confirmación con la empresa.

La diferencia entre recolectar, compactar y transformar resulta fundamental para entender el potencial del sector. Cada etapa demanda infraestructura, conocimiento, logística y acceso a mercados.

Los recicladores, protagonistas de la cadena

El recorrido comienza con las personas que recuperan y separan los materiales. Su trabajo vincula los residuos de comercios e instituciones con los compradores y procesadores.

En marzo de 2026, la ANDE informó la firma de un convenio con la Asociación de Recicladores Unidos de Ciudad del Este para retirar materiales reciclables generados en sus dependencias. La experiencia constituye un antecedente local de coordinación entre una institución y los trabajadores del sector.

Fortalecer esta cadena implica contemplar condiciones de trabajo, continuidad en las entregas y acceso a compradores. También requiere conocer cómo se distribuye el valor entre quienes recolectan, acopian, transportan y procesan.

Medir para desarrollar el negocio

El volumen de embalajes que deja el comercio merece una medición específica. Las fuentes consultadas no permiten establecer una cifra verificada de cuántas toneladas de cartón, plástico y otros materiales genera el microcentro.

Conocer esa dimensión ayudaría a evaluar inversiones y organizar la recuperación: cuánto se recoge, qué se transforma en Alto Paraná, qué sale hacia otros mercados y qué materiales quedan sin aprovechar.

Ciudad del Este cuenta con actores y experiencias sobre los cuales avanzar. Las cajas y envoltorios que deja su actividad comercial pueden abastecer nuevos procesos productivos. Organizar mejor ese recorrido puede traducirse en más materia prima, trabajo y valor para la región.