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Ansiedad Vs. Disciplina: conozca los rasgos de personalidad que deterioran o fortalecen el cerebro según la ciencia

La personalidad dice mucho de cada persona, puede predecir quiénes somos o cómo actuamos frente a ciertas situaciones. Se basa en el comportamiento, hábitos y sentimientos.

Un nuevo estudio mostró que ciertos rasgos de personalidad están asociados con el riesgo de deterioro cognitivo en etapas posteriores de la vida. Los cinco grandes rasgos de la personalidad conocidos son: apertura (ser curioso y perceptivo); amabilidad (ser útil y perdonar); escrupulosidad (ser disciplinado y organizado); extraversión (ser amistoso y extrovertido); neuroticismo (estar ansioso y preocupado).

En un estudio publicado en Journal of Personality and Social Psychology, los investigadores mostraron que algunos rasgos de personalidad se asocian con fortalecer el cerebro más adelante en la vida, mientras que otros contribuyen a su deterioro.

Naturalmente, somos más propensos a experimentar un deterioro cognitivo a medida que uno alcanza y progresa en la vida adulta. Lo que estos hallazgos nos quieren decir es que la personalidad puede influir, frenando o aumentando las posibilidades de deterioro cognitivo.

La investigación se centró en tres de los cinco grandes rasgos mencionados: escrupulosidad, el neuroticismo y la extraversión. Ser más escrupuloso y extrovertido, y más bajo en neuroticismo, puede brindarte más años de salud cognitiva. En otras palabras, mantenerte ansioso y preocupado dañará tu cerebro más adelante en tu vida, mientras que ser disciplinado y organizado puede hacerle frente a ello.

«Los rasgos de personalidad reflejan patrones relativamente duraderos de pensamiento y comportamiento, que pueden afectar acumulativamente a la participación en comportamientos y patrones de pensamiento saludables y no saludables a lo largo de la vida», dijo en un comunicado la autora principal, Tomiko Yoneda, doctora de la Universidad de Victoria.

«La acumulación de experiencias a lo largo de la vida puede entonces contribuir a la susceptibilidad de enfermedades o trastornos particulares, como el deterioro cognitivo leve, o contribuir a las diferencias individuales en la capacidad de soportar los cambios neurológicos relacionados con la edad».

Para probarlo, el equipo analizó datos de 1954 de adultos jubilados, ninguno tenía un diagnóstico formal de demencia. Los participantes recibieron una evaluación de la personalidad y aceptaron evaluaciones anuales de sus capacidades cognitivas. Los participantes que puntuaron alto escrupulosidad o baja en neuroticismo tenían significativamente menos probabilidades a desarrollar un deterioro cognitivo.

No se encontró relación entre la extraversión y el desarrollo final de deterioro cognitivo leve, pero sí encontraron que los participantes que obtuvieron una puntuación alta en extraversión también obtuvieron una puntuación alta en escrupulosidad y más baja en neuroticismo.

Se estimó que los participantes con un alto nivel de extraversión mantuvieron una cognición saludable durante aproximadamente un año más. Por el contrario, el neuroticismo alto se asoció con al menos un año menos de funcionamiento cognitivo saludable, lo que destaca los daños asociados con la experiencia a largo plazo de estrés percibido e inestabilidad emocional, explica Yoneda.

Si bien este es un estudio interesante, tiene ciertas limitaciones. La muestra de participantes es casi de 2000 personas, pero de ellos el 87% fueron blancos, el 74% mujeres y tenían un alto nivel educativo, con casi 15 años de educación en promedio. Se espera que estudios posteriores incluyan a los dos rasgos restantes (amabilidad y apertura) para brindar información más amplia sobre el impacto de estos en los procesos cognitivos.

Publicado en ensedeciencia