EL DÓLAR BAJA Y EL CAMPO PAGA LA CUENTA

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Menos guaraníes por cada dólar exportado.

La baja del dólar puede representar una ventaja para quienes importan productos o mantienen compromisos en la moneda estadounidense. Sin embargo, para una parte importante del sector productivo paraguayo, el escenario tiene otra lectura.

Paraguay produce y exporta en dólares, pero paga buena parte de sus costos en guaraníes. Esa diferencia comienza a golpear la rentabilidad de productores y empresas exportadoras.

Según un informe de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), la cotización de la moneda estadounidense cayó por debajo de los G. 6.000 y acumuló una baja cercana al 20% en el último año.

En términos prácticos, por cada dólar generado mediante una exportación hoy ingresan menos guaraníes.

Menos ingresos, costos elevados

El impacto se siente especialmente en el sector agropecuario. La soja, el maíz, el arroz y otros productos se comercializan internacionalmente en dólares, mientras que salarios, servicios, mantenimiento y numerosos gastos operativos se pagan en moneda local.

La ecuación se vuelve todavía más difícil cuando se incorpora el costo del combustible.

Reinerio Franco, representante de la Federación Paraguaya de Productores de Arroz (Feparroz), señaló que el combustible representa entre el 30% y el 35% de los costos de la producción agrícola.

Mientras los ingresos convertidos a guaraníes disminuyen, varios de los principales gastos necesarios para producir permanecen elevados.

El resultado es claro: el productor trabaja, invierte y asume los riesgos de una nueva campaña, pero obtiene un margen cada vez menor.

Exportar para no perder mercados

La preocupación no se limita al campo.

La Cámara Paraguaya de Exportadores (Capex) advirtió que algunas empresas están trabajando con márgenes mínimos e incluso registrando pérdidas para conservar los mercados internacionales conquistados durante años.

Dejar de exportar no siempre es una alternativa. Recuperar un comprador, reconstruir una cadena comercial o volver a ingresar a un mercado puede resultar mucho más costoso que sostener temporalmente una operación poco rentable.

Pero esa estrategia tiene un límite.

Si el escenario cambiario se prolonga, las pequeñas y medianas empresas exportadoras podrían enfrentar mayores dificultades para invertir, contratar personal y mantener sus niveles de producción.

Un dólar bajo tiene ganadores y perdedores

La apreciación del guaraní también puede favorecer a los importadores, abaratar determinados productos provenientes del exterior y contribuir a moderar algunos costos internos.

Sin embargo, sus efectos no son iguales para todos los sectores.

Para una economía que busca aumentar sus exportaciones, atraer inversiones productivas y generar más empleo, la competitividad cambiaria se convierte en un factor estratégico.

El reclamo del sector no apunta únicamente al valor del dólar, sino también a la necesidad de contar con mayor previsibilidad para planificar campañas, inversiones y compromisos comerciales.

La competitividad también se cultiva

El campo paraguayo continúa produciendo y generando divisas, pero una caída pronunciada del dólar reduce el beneficio real de ese esfuerzo.

Cuando producir más no significa necesariamente ganar más, la discusión deja de ser exclusivamente cambiaria. También pasa a involucrar la sostenibilidad de las empresas, su capacidad de inversión y los empleos que dependen de ellas.

¿Hasta qué punto puede continuar bajando el dólar sin comprometer la competitividad de la producción paraguaya?

Fuente: Unión de Gremios de la Producción (UGP), con declaraciones de representantes de Feparroz y Capex.