Paraguay puede convertir su energía en nuevos negocios industriales
Una investigación israelí propone obtener hidrógeno y un producto químico comercializable en un mismo proceso. Para Paraguay, abre una discusión estratégica: cómo transformar la energía renovable en inversión, producción y oportunidades para las empresas.
La energía puede ser el punto de partida de nuevos negocios industriales para Paraguay. Pero convertir esa posibilidad en una actividad rentable exige mucho más que electricidad: requiere tecnología, infraestructura, financiamiento y compradores.
Una investigación del Technion, el Instituto de Tecnología de Israel, aporta una alternativa que merece atención. El equipo encabezado por Avner Rothschild y Guilin Ruan desarrolló un proceso electroquímico que permite producir hidrógeno junto con un epóxido, un compuesto de interés para la industria química. El estudio fue publicado en Nature Communications y difundido en español por LatamIsrael. www.nature.com
Su atractivo empresarial está en la propuesta de generar dos productos comercializables dentro de un mismo proceso, buscando mejorar la economía de la producción de hidrógeno.
Una tecnología que busca mejorar la rentabilidad
En la electrólisis convencional, la electricidad permite separar el agua en hidrógeno y oxígeno. Los investigadores replantearon la reacción que normalmente genera oxígeno para obtener, en su lugar, un epóxido.
Los epóxidos pertenecen a una familia de compuestos empleados en la fabricación de polímeros, recubrimientos, adhesivos y productos farmacéuticos. La posibilidad de vender un producto químico junto con el hidrógeno podría aportar ingresos adicionales.
Según el comunicado del Technion, los experimentos alcanzaron alrededor del 98% de eficiencia en el aprovechamiento de la carga eléctrica para las reacciones buscadas. Este dato describe el desempeño electroquímico: no equivale a una eficiencia energética total del 98% ni demuestra por sí solo la rentabilidad comercial del sistema. www.technion.ac.il
El desarrollo todavía necesita etapas adicionales de ingeniería y validación para avanzar hacia aplicaciones industriales. latamisrael.com
La conexión con Paraguay
Para Paraguay, esta innovación invita a observar una cuestión más amplia: qué productos industriales puede fabricar a partir de su energía renovable y qué mercados podrían comprarlos.
El país ya tiene iniciativas vinculadas con esa transformación. En marzo de 2026, la Corporación Financiera Internacional —IFC, integrante del Grupo Banco Mundial— anunció la firma de documentos de financiamiento de deuda para el proyecto de fertilizantes verdes Villeta, desarrollado por ATOME.
La iniciativa prevé utilizar energía hidroeléctrica para producir fertilizantes de baja huella de carbono. Su objetivo conecta un recurso paraguayo con una necesidad del sector agrícola regional. www.ifc.org
Villeta y la investigación israelí utilizan procesos y modelos de producción diferentes. Su relación está en una orientación industrial común: emplear electricidad renovable para fabricar bienes con valor comercial.
Desde la perspectiva empresarial, el desafío consiste en reunir las condiciones que permitan transformar esa ventaja energética en una operación competitiva.
Alto Paraná tiene una base para explorar
La discusión también tiene una conexión concreta con Alto Paraná. El Parque Tecnológico ITAIPU-Paraguay cuenta con una Unidad Experimental de Producción de Hidrógeno Verde. En julio de 2026, ITAIPU informó sobre una visita técnica en la que se presentó el ciclo de producción, almacenamiento y utilización del hidrógeno obtenido en esa unidad. www.itaipu.gov.py
Esta experiencia ofrece una base para investigar, formar profesionales y evaluar aplicaciones. También puede facilitar el diálogo entre investigadores, proveedores tecnológicos y empresas interesadas en nuevas actividades industriales.
La existencia de la unidad experimental no demuestra que el método israelí pueda implementarse de inmediato en Paraguay. Su eventual aprovechamiento requeriría estudios específicos sobre costos, insumos, seguridad, disponibilidad tecnológica y demanda.
Para la región, una agenda posible sería impulsar evaluaciones y proyectos piloto que respondan preguntas concretas: cuánto cuesta producir, qué calidad se obtiene, quién compraría y qué infraestructura hace falta.
Las oportunidades pueden llegar a otras empresas
Una nueva industria también necesita proveedores y servicios.
Ingeniería, instalaciones eléctricas, tratamiento de agua, automatización, mantenimiento y logística son áreas que las empresas podrían evaluar según las necesidades de cada proyecto. La participación dependerá de las inversiones que se concreten y de los requisitos técnicos y comerciales para contratar proveedores.
En el proyecto Villeta, IFC prevé oportunidades indirectas vinculadas con transporte y logística, construcción e ingeniería, y cadenas de suministro locales. www.ifc.org
Para las empresas paraguayas, seguir estos desarrollos puede ayudar a identificar necesidades de capacitación, certificación y alianzas. Prepararse con anticipación permitiría competir por servicios y suministros cuando aparezcan oportunidades concretas.
El mercado debe formar parte del proyecto desde el inicio
La producción conjunta de hidrógeno y un compuesto químico plantea una posibilidad interesante, pero exige analizar ambos mercados.
Será necesario determinar el costo de las materias primas, el consumo eléctrico, la separación y pureza de los productos, el almacenamiento y el transporte. También habrá que conocer cuánto están dispuestos a pagar los compradores y qué volumen podrían adquirir.
Un segundo producto aporta valor si encuentra demanda y sus ingresos compensan los costos adicionales. Por eso, un resultado favorable en laboratorio debe complementarse con evaluaciones industriales y comerciales.
En Paraguay, cada iniciativa tendría que considerar además las condiciones de suministro eléctrico, la infraestructura disponible y las alternativas de uso de esa energía.
De la energía al valor agregado
La investigación israelí deja una enseñanza útil para el debate empresarial: mejorar una tecnología también puede significar revisar cómo genera ingresos.
Para Paraguay, seguir estas innovaciones permite ampliar la mirada sobre el aprovechamiento de su energía. El objetivo debería ser identificar productos competitivos, atraer conocimiento y desarrollar capacidades locales.
Para Alto Paraná, la vinculación entre investigación y empresas puede aportar nuevas herramientas a su crecimiento industrial. Ese camino requiere proyectos medibles, socios adecuados y mercados definidos.
Convertir energía en industria significa construir negocios capaces de generar producción, empleo y oportunidades para más empresas paraguayas.
Fuente de referencia: LatamIsrael — “De la molécula al mercado: la economía del hidrógeno”. Información complementaria: Technion, Nature Communications, ITAIPU Binacional e IFC. Redacción y análisis para Paraguay: Revista ZAPPING.



