Paraguay ante 2027: atraer inversiones es solo el primer paso

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La inversión puede ampliar la capacidad industrial del país. El reto está en conectar ese capital con proveedores locales competitivos, generar empleo formal y hacer más ágiles los procesos, sin trasladar los costos de transición a quienes ya producen.

Entrevista de Revista ZAPPING a Aldo Enrique Benítez Cabrera, abogado y consultor empresarial especializado en derecho corporativo y régimen de maquila.

Paraguay tiene una oportunidad industrial que exige ir más allá de los anuncios. La inversión empieza a dar resultados cuando se traduce en producción, empleo, compras a proveedores nacionales y condiciones claras para crecer.

Para Aldo Enrique Benítez Cabrera, el interés de nuevos capitales convive con las dificultades de muchas empresas para vender, financiarse y sostener sus márgenes. A esto se suma un año de transición operativa e institucional.

En el análisis compartido con ZAPPING, el especialista señala que, a septiembre de 2026, las exportaciones del régimen de maquila suman USD 1.149,3 millones, un 29% más que en igual período del año anterior. También recoge la proyección de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (CEMAP), que prevé alcanzar USD 1.500 millones al cierre del año.

Con ese escenario como punto de partida, conversamos sobre cómo llevar el crecimiento industrial a los proveedores y empresas de Alto Paraná, Canindeyú e Itapúa, qué oportunidades abre Brasil y cuáles son las decisiones necesarias para llegar mejor preparados a 2027.

En este Paraguay de dos velocidades, llegan inversiones, pero muchas empresas tienen dificultades para vender y sostener sus márgenes. ¿Qué explica esa brecha y cómo puede reducirse?

Esa diferencia se debe a que conviven dos segmentos productivos que todavía tienen pocos vínculos entre sí. Por un lado están las industrias exportadoras, en especial las que operan bajo el régimen de maquila u otros incentivos. Atienden mercados como Brasil y el Mercosur, acceden a beneficios tributarios —entre ellos, el Tributo Único del 1%— y suelen trabajar con financiamiento estructurado y planes de producción definidos.

Por otro lado están los comercios, prestadores de servicios y pymes industriales que dependen del mercado interno. Enfrentan un consumo más limitado, plazos de cobro más largos, costos financieros elevados y competencia de productos importados.

Para reducir la brecha, hay que integrar a más proveedores locales en las cadenas de exportación. La Ley de Maquila N.° 7547/2025 y su Decreto Reglamentario N.° 5714/2026 ajustaron los mecanismos de recuperación del crédito fiscal del IVA por compras locales y fortalecieron figuras como la submaquila.

Si empresas de la región que producen envases, cartón, plásticos o piezas metalmecánicas, o que prestan servicios de logística, mantenimiento industrial o apoyo corporativo, obtienen las certificaciones necesarias, podrán vender directamente a las maquiladoras.

Con una proyección de exportaciones de USD 1.500 millones para este año, el crecimiento del sector puede impulsar las ventas y el empleo formal, y mejorar los márgenes de los proveedores paraguayos.

¿Qué cambios en Brasil podrían abrir oportunidades para la industria paraguaya en 2027 y qué sectores están mejor posicionados para aprovecharlas?

Brasil atraviesa una transición tributaria gradual, con la implementación del IVA dual —CBS e IBS—, cuyo período de transición entra en una etapa clave entre 2026 y 2027. A esto se suman tasas de interés reales que encarecen el capital de trabajo y cargas sociales que superan el 70% de la nómina. Además, en el sur y sudeste brasileños hay escasez de mano de obra joven para el trabajo en planta.

Para muchas empresas brasileñas, Paraguay puede ser una extensión productiva, mediante un modelo de plantas complementarias, sin que eso implique una mudanza o el cierre de su matriz.

Trasladar procesos intensivos en mano de obra y energía puede ayudarles a sostener su competitividad. En Paraguay, el aporte patronal al IPS es del 16,5%, la población joven es mayoritaria y la tarifa eléctrica industrial de fuente 100% renovable de la ANDE representa entre el 35% y el 40% del costo brasileño.

Estos son los sectores mejor posicionados para aprovechar esa complementariedad en 2027:

– Autopartes y movilidad: a septiembre de 2026, representan el 31% de las exportaciones de maquila y abastecen a las terminales automotrices del Mercosur.

– Agroindustria y alimentos procesados: la región puede avanzar desde la exportación de granos hacia su transformación en proteína animal, alimentos envasados, biocombustibles e insumos químicos.

– Confecciones, textiles, plásticos y metalmecánica: son actividades intensivas en mano de obra y consumo eléctrico continuo. Paraguay puede ofrecerles una estructura de costos competitiva.

– Maquila de servicios intangibles: comprende la tercerización de procesos empresariales, tecnologías de la información y centros de contacto. La Ley N.° 7547/2025 contempla estos servicios. El sector es el tercer mayor empleador del régimen y permite exportar software, soporte técnico, ingeniería y procesos administrativos a Brasil sin requerir grandes plantas físicas.

En Alto Paraná, Canindeyú e Itapúa, ¿qué hace falta para atraer más industrias y lograr que contraten proveedores y servicios de la región?

Alto Paraná concentra cerca del 50% de los programas de maquila vigentes en el país. Itapúa y Canindeyú tienen potencial agroindustrial, forestal y logístico. En conjunto, los tres departamentos tienen una ubicación estratégica para vincularse con los mercados del sur de Brasil.

Para atraer nuevas plantas y aumentar las compras locales, hay que atender tres necesidades:

– Certificación y desarrollo de proveedores regionales: muchas industrias instaladas en Hernandarias, Minga Guazú, Ciudad del Este, Encarnación o Salto del Guairá quieren comprar embalajes, piezas metalmecánicas, uniformes y servicios técnicos en la zona. Algunos proveedores aún necesitan certificaciones de calidad, trazabilidad documental o capacidad para cumplir entregas ajustadas a los tiempos de producción. Los gremios empresariales, las universidades y el Ministerio de Industria y Comercio podrían coordinar programas para cerrar esas brechas.

– Infraestructura eléctrica y agilidad fronteriza: Paraguay dispone de energía limpia, pero el crecimiento industrial de estos departamentos requiere inversión sostenida en subestaciones, líneas de media y alta tensión y parques industriales equipados. También es necesario agilizar el paso de cargas por los puentes y pasos fronterizos.

– Formación técnica vinculada a la industria: conviene fortalecer la educación técnica dual y formar mandos medios en mecatrónica, mantenimiento industrial, control de calidad, comercio exterior, Reglas de Origen del Mercosur y portugués para el entorno empresarial.

En 2026, la maquila atraviesa una transición operativa con la incorporación de la DNIT al Consejo y la aplicación de nuevos procedimientos. ¿Cómo repercute esto en los procesos y controles cotidianos de la industria?

La incorporación de la DNIT al Consejo de Maquila y la aplicación de nuevos procedimientos están sumando instancias de gestión y revisión. En la práctica, esta transición está extendiendo algunos plazos y ralentizando la logística. Las maquiladoras no desconocen la necesidad de los controles ni su deber de cumplirlos.

La preocupación está en la forma y el alcance de algunas revisiones. Las empresas manifiestan inquietud por el énfasis en penalizar y sancionar, y por la revisión de procesos que, conforme a las reglas y prácticas vigentes en su momento, se consideraban concluidos.

Cuando no hay orientación clara sobre cómo rectificar o corregir el rumbo, no resulta evidente qué mejora producen esas revisiones ni cómo contribuyen al objetivo de desburocratización impulsado por el Poder Ejecutivo.

El sector no pide que se eliminen los controles. Pide que se apliquen con rigor y criterio: que el Estado oriente, señale qué debe corregirse y permita rectificar cuando corresponda.

La función pública no puede limitarse a recaudar o sancionar sin ponderar las consecuencias. Un enfoque inteligente protege la legalidad y, a la vez, evita demoras y costos que afecten la logística y la continuidad de la producción. Así, el control puede contribuir mejor al proyecto de gobierno en su conjunto.

Para una industria que cobra en dólares y paga sus costos en guaraníes, ¿qué medidas puede evaluar para proteger su rentabilidad y qué errores debe evitar?

Una industria exportadora que recibe dólares y cubre sus costos en guaraníes —salarios, IPS, energía, alquileres y servicios— está expuesta al descalce cambiario.

Si el guaraní se aprecia, o el tipo de cambio permanece estable mientras suben los costos locales, la empresa necesita más dólares para cubrir la misma estructura de gastos. Ese efecto se conoce como inflación en dólares.

Para proteger la rentabilidad, recomiendo revisar tres decisiones de gestión:

– Calce financiero y cobertura cambiaria: conviene evitar que la tesorería dependa de la cotización del día en que se pagan los salarios. Se pueden evaluar contratos de cobertura bancaria, conocidos como forwards cambiarios, y financiamiento en la misma moneda en que se generan los ingresos.

– Capital de trabajo fiscal y aduanero: bajo la Ley N.° 7547/2025, conviene gestionar oportunamente la recuperación de los créditos de IVA por compras locales y revisar el costo de las pólizas de caución sobre tributos suspendidos. Una administración eficiente puede evitar que se inmovilice liquidez.

– Régimen de Origen del Mercosur: planificar la matriz de insumos considerando compras locales y regionales permite cuidar los costos y cumplir el porcentaje de valor agregado regional exigido para exportar al Mercosur con arancel cero.

El principal error es basar la rentabilidad solo en el diferencial salarial o en una posible devaluación, y postergar mejoras de productividad, automatización y control de mermas.

Los incentivos fiscales ofrecen una ventaja, pero el margen también depende de la eficiencia industrial y del cumplimiento normativo.

Si asesorara hoy a una empresa de nuestra región, ¿cuáles serían sus tres prioridades para llegar mejor preparada a 2027?

Si me reuniera con el directorio o los propietarios de una empresa de Alto Paraná, Canindeyú o Itapúa —una industria en marcha, una agroindustria familiar en expansión o una empresa de servicios—, les propondría tres prioridades antes de iniciar 2027:

1. Revisión legal e incentivos

Muchas empresas regionales siguen bajo el régimen fiscal general y pagan aranceles e impuestos plenos al incorporar maquinaria, a veces por desconocer las alternativas vigentes.

Conviene evaluar los beneficios de la Ley N.° 60/90 y del marco de incentivos a la inversión, Ley N.° 7548/2025, o estudiar una unidad de exportación o submaquila bajo la Ley N.° 7547/2025.

Una estructuración técnica adecuada puede reducir legalmente la carga impositiva y mejorar el flujo de caja entre un 15% y un 30%, según el caso.

2. Gobernanza corporativa y cumplimiento

Para acceder a líneas de crédito internacionales y firmar contratos con multinacionales, las empresas necesitan balances auditados, una estructura societaria ordenada —como EAS o S.A. con gestión profesional— y cumplimiento de las normas de prevención del lavado de activos.

La informalidad puede convertirse en un costo alto para el negocio.

3. Integración a la cadena exportadora

Además de competir en el mercado local, conviene preparar la capacidad técnica y comercial para proveer a las industrias maquiladoras y exportadoras de la región, o iniciar exportaciones al sur de Brasil cumpliendo las Reglas de Origen del Mercosur.