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¿Representan las microfábricas el porvenir de la manufactura?

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La Industria 4.0, con su enfoque en la transformación digital, está transformando radicalmente el panorama futuro de la manufactura. Tecnologías como la inteligencia artificial (IA) y la automatización están impulsando la eficiencia operativa y generando aumentos significativos de productividad, con incrementos que llegan hasta el 30% en algunos casos, además de reducciones de hasta el 50% en los tiempos de inactividad.

Esta revolución tecnológica ha dado lugar al surgimiento de las microfábricas, instalaciones de manufactura más compactas que emplean herramientas y soluciones de vanguardia para obtener una ventaja competitiva. Ofrecen niveles de flexibilidad y escalabilidad sin precedentes, superando las limitaciones de las fábricas convencionales de mayor tamaño.

Las microfábricas, gracias a su uso de tecnologías más eficientes, requieren menos energía y mano de obra que las fábricas tradicionales. La implementación de inteligencia artificial, aprendizaje automático, análisis de macrodatos y otras innovaciones tecnológicas permite a las microfábricas reducir residuos, optimizar procesos y personalizar productos para satisfacer las necesidades específicas de sus clientes.

Además, las microfábricas son altamente modulares, lo que facilita la producción en grandes volúmenes. Cada microfábrica puede considerarse una “célula” dentro de una línea de producción más amplia, permitiendo que múltiples células realicen diferentes tareas de manufactura de manera simultánea y coordinada, lo que acelera considerablemente los tiempos de producción.

Aunque las fábricas tradicionales siguen siendo valiosas por sus economías de escala y eficiencia operativa, la modularidad de las microfábricas brinda a los fabricantes la capacidad de ser aún más eficientes. Muchos están aprovechando la inteligencia artificial y el internet industrial de las cosas (IIoT) para mejorar estas eficiencias.

 

Mejora de las operaciones y mayor sostenibilidad

 

Las ventajas naturales de las microfábricas podrían alterar las normas de la manufactura, pero ¿podrían estas instalaciones impulsadas por la inteligencia artificial reemplazar a las fábricas tradicionales? Aquí presentamos cuatro maneras en las que las microfábricas ya están mostrando ser más sostenibles que sus contrapartes convencionales, lo que podría propulsarlas hacia el dominio de la industria manufacturera en un futuro cercano.

 

1. Mejor coste-efectividad

 

A medida que la tecnología de que disponen las fábricas modernas sigue cambiando, muchos fabricantes realizan grandes inversiones en herramientas y soluciones innovadoras. Estas inversiones pueden acumularse rápidamente, sobre todo si la fábrica necesita actualizaciones frecuentes. Esto repercutirá en el tiempo de producción, los costes de los productos y mucho más.

Pero en el caso de las microfábricas, estos costes serán mucho menores en comparación con las líneas de fabricación tradicionales, ya que sólo hay que cambiar células o componentes específicos. Esto ayuda a mantener los costes bajo control con actualizaciones más rápidas y tiempos de inactividad más cortos.

2. Mayor facilidad de reparación y mantenimiento

 

Las microfábricas son modulares y están estandarizadas en cuanto a hardware, software e infraestructura general. Esto les ayuda a mantener más altos niveles de eficiencia y facilita las reparaciones. En comparación con las fábricas de mayor tamaño, con tecnología sofisticada y componentes de hardware personalizados, esto puede dar lugar a un mantenimiento más rápido y eficiente de la fábrica.

 

3. Más posibilidades de personalización

 

La llegada de la IIoT, la IA y otras tecnologías avanzadas significa que los clientes de hoy pueden pedir productos y servicios altamente personalizados. Esto puede dificultar la manufactura, ya que los productores intentan adaptar su producción a las necesidades cambiantes de los consumidores. Pero las microfábricas pueden seguir el ritmo de estas demandas gracias a sus sistemas ágiles y automatizados que facilitan cambios rápidos en los requisitos de producción.

 

4. Sostenibilidad y reducción de la huella de carbono

 

Las microfábricas consumen menos energía y recursos que las fábricas convencionales. Los estudios demuestran que algunas microfábricas utilizan hasta un 90% menos de agua, hasta un 50% menos de productos químicos y hasta un 80% menos de energía que las fábricas tradicionales.

Cada célula de la infraestructura de producción puede reproducirse a granel, ya que utilizan aproximadamente el 70% de los mismos componentes, lo que se traduce en una reducción del tiempo total de producción, desarrollo y montaje, así como de la energía y las emisiones. Las células también pueden intercambiarse fácilmente, lo que, comparado con el tiempo y los recursos necesarios para cambiar toda una línea de producción, ayuda a reducir los residuos y aumenta la circularidad.